Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Nunca llueve a gusto de todos.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Para el pan ralo, no hay año malo.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Leche y vino, veneno fino.
Quien asno nació, asno murió.
La suerte la pintan calva.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
No juzgues el barco desde tierra
Tiempo pasado siempre es deseado.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
El tiempo aclara las cosas.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
El día que te casas, o te curas o te matas.
No gastés pólvora en chimancos.
Burlas suaves traen burlas graves.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Quien escribe mucho desvaría
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Apaga la luz, Mañosón!
A barba muerta, poca vergüenza.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El dolor es antiguo
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
La mentira y la torta, debe ser gorda.