Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
De sol de tarde, Dios te guarde.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Todo se andará si la vara no se rompe.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Hablando nos entendemos.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Un clavo saca a otro clavo.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
A la hija casada sálennos yernos.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
No falta de que reirse.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
De casas y de potros que lo hagan otros.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Casa cerrada, casa arruinada.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.