Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Ido el conejo me das consejo.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Pies fríos, corazón caliente.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Cuanto más se ama menos se conoce
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
La casa caída, el corral agrandado.
Beber por jarra penada, no me agrada.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Más duro que sancocho de pata.
La fuerza no es un remedio
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
A burro muerto, la cebada al rabo.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Vive y deja vivir.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
No hagas mal y no habrás miedo.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
La vida del puerco, corta y gorda.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Son nones y no llegan a tres.
Lección dormida, lección aprendida.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Las armas las cargan el diablo.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
No coma cuento coma carne.