En el sendero nuevo, camina lentamente.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Si vas para volver, no vayas.
Quien bien quiere, tarde olvida.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
La suerte nunca da, solo presta.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
La barriga llena da poca pena.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Tal para cual.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Si ofendes serás ofendido
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
A las diez en la cama estés.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Hierba segada, buen sol espera.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Buena crianza no pierde punto.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Nunca olvides tu casa.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.