Consejo tardío, consejo baldío.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
A quien labora, Dios lo mejora.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Donde hay amor, hay dolor.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
De mi maíz ni un grano.
Quien sabe, sabe.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
De tal palo tal astilla.
La monotonía genera aburrimiento
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
La ambición mató al ratón.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
La niebla deja el tiempo que encuentra
A año tuerto, labrar un huerto.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Madrastra, madre áspera.
No hay bien ni mal que cien años dure.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Madre es la que cría, no la que pare.
Amistades y tejas, las más viejas.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Pensando en pajarito preña'o
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Más vale un hoy que diez mañanas.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
El casado casa quiere.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Se heredan dinero y deudas
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.