Los perros viejos no ladran inútilmente.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
La vida es una sorpresa continua
La zorra vieja en el lazo se mea.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Por una alegría mil dolores
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Lentejas, comida de viejas.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Cuanto más primos, más adentro.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
La intención es lo que vale.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Mujer enferma, mujer eterna.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
En todas partes se cuecen habas.
La suerte es de los audaces.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Salud y fuerza en el canuto.
De joven maromero y de viejo payaso.
Llevar adarga para viivir vida larga.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado