Cada loco con su tema.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Hablen cartas y callen barbas.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
En la necesidad se conoce la amistad.
Gato escaldo del agua fría huye.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
¡Se nos creció el enano!
A perro viejo no cuz cuz.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Ni en pelea de perros te he visto
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
El agua ni envejece ni empobrece.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
No hay año sin desengaño.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Es demasiado necio para ser loco.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
El que necesita, te visita.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.