Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Di mentira, y sacarás verdad.
La larga visita la alegría quita.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Desvestir un santo para vestir otro.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
El trabajo no mata a nadie.
Dichosos los ojos que te ven.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Buena fama, hurto encubre.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Las aguas quietas, corren profundas.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Justicia y no por mi casa.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Eres lo que comes.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
A cada pez le llega su vez.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Mata, que Dios perdona.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
De perdidas al río.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.