Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
El hijo de erizo con púas nace.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Te casaste, te frego.
A la mujer no la cates, no es melón.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
A mi, mis timbres.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Favorecer, es por norma perder.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Comida hecha, amistad deshecha.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
La excepción confirma la regla.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
La confianza mata al hombre.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
La ignorancia es madre de la admiración.
Quien te quiere, te aporrea.
La adoración es una admiración trascendental
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
El mal de tonto, no tiene cura.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Muerto, ¿quieres misa?.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Adorar al santo por la peana.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Un canasta usada ya no es bonita.
Buey que rumia, nada le duele.