Bella por natura, hasta la sepultura.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Pueblo chiquito, campana grande.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
El que venga atrás que arree.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Quien hace malas, barrunta largas.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La virtud ennoblece.
A chico caudal, mala ganancia.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
El toro y el melón, como salen, son.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
El que del campo viene, cenar quiere.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
No te metas en querellas ajenas.
Castillo apercibido no es sorprendido.
El que mucho escoge poco coge.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Retírate, agua, y veré quien labra.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Mal huye quien a casa torna.
Los ojos son el espejo del alma.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Más se junta pidiendo que dando.
El que no te ama, burlando te difama.