Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Es más añejo que el vinagre.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
El demonio no duerme.
Quien no tiene, perder no puede.
De petaca ajena, la mano se llena.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Amistades conserva la pared medianera.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
La avaricia rompe el saco.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Para creer hay que querer creer
Aprieta el pan que se te cae la magra.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
El perezoso siempre es menesteroso.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
No hay enemigo chico.
En Octubre, de la sombra huye.
Nunca falta un roto para un descosido.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
No vas a morir de parto ni de cornada de burro.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Molino que no muele, algo le duele.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Allá va la lengua do duele la muela.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
La mujer es gente en la letrina.
La sardina y el huevo a dedo.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.