Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Hay confianzas que dan asco.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
Chocolate frío, échalo al río.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Mientras más grandes, más rápido caen.
Bondad con hermosura, poco dura.
Poderoso caballero es don dinero.
Ojo por ojo y diente por diente.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
El muerto se asusta del degollado.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Una mentira puede matar mil verdades.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
La buena vaina no hace buena la espada.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.