Real ahorrado, real ganado.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
La gloria del amante es la persona amada.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Con el engañador, se tú mentidor.
Hacerle a uno la pascua.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Agua beba quien vino no tenga.
Año lluvioso, échate de codo.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
En Agosto y en enero, no tomes el sol sin sombrero.
La buena uva hace buena pasa.
Más vale bien amigada que mal casada.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Quiero ver si como ronca duerme.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
A quien le dan pan que no coma.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
A chica cama, échate en medio.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
La lluvia viene después de los bosques.
La cera se destruye y la procesión no camina.