Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Escucha tu corazón... que sabe.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
El amor hace salir alas
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Todo lo que brilla, no es oro.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Casa ordenada, casa salvada.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
A burlas, burlas agudas.
Buena condición vale más que discreción.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
De tales devociones, tales costurones.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Buena es la linde entre hermanos.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
Real ahorrado, real ganado.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Con el engañador, se tú mentidor.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Estás entre la espada y la pared.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Comparte la carga y ésta será más ligera.