Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El agua fresca se bebe en jarro.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
A buena confesión, mala penitencia.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Creer a pie juntillas.
Compañía, ni con la cobija.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Al hombre valiente, espada corta.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Labrador lunero, no llena el granero.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Cántaro roto para tiesto vale.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
De padre carpintero, hijo zoquete.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Lo tragado es lo seguro.
El dolor embellece al cangrejo.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Al melón maduro, todos le huelen el culo.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.