A quien no la teme, nada le espanta.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
El camino malo, se pasa rápido.
Por lo que uno tira, otro suspira.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
A un traidor, dos alevosos.
No comas ansias.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
La verdadera amistad es inmortal.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Blanco y en botella, leche.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Las paredes oyen.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Quien es feliz habla poco
Hacer la plancha.
A quien has de acallar, has de halagar.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
La sugestión obra.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.