Los hijos heredan las culpas de los padres
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
El uso hace al maestro.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El sueño es alimento de los pobres.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
De sabios es variar de opinión.
Alforjas llenas quitan las penas.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Demasiada alegría es dolorosa
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
A buenas horas, mangas verdes
El primer año es el difícil, todos los demás ya son iguales.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.