Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Dar al olvido.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La nieve presagia una buena cosecha.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Bebes vino, no bebas el seso.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Agua tardera, agua maicera.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
De buena semilla, buena cosecha.
Amor de amos, agua en cestos.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Juego y paseo, solo para recreo.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Otro gallo le cantara.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Casa de mantener, castillo de defender.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Nadie arrebañando engorda.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
La cabra siempre tira al monte.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
No te acostumbres a lo que no dure.
Hortelano tonto, patata gorda.