No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Escribir despacio y con buena letra.
Hortelano tonto, patata gorda.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Hasta ajustar, regatear.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Quien miente, pronto se arrepiente.
La cascara guarda el palo.
Hoy por mí, mañana por ti.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Aire gallego, escoba del cielo.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.