La mula reparando y le avientas el sombrero.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
Suerte, y al toro.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Juego mayor quita menor.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El río, por donde suena se vadea.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Gran mal padece quien amores atiende.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.