Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
No hay mejor condimento que el hambre.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Amor y vino, sin desatino.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
No cantes victoria antes de tiempo.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Cuanto más pobre, más hijos.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Beber, hasta la hez.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.