Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El buen hijo a su casa vuelve.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Cada gorrión tiene su corazón.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
El que no cae no se levanta.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Una golondrina no hace verano.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Hijo mimado, hijo malcriado.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
La manda del bueno no es de perder.
El buen traje encubre el mal linaje.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Aire gallego, escoba del cielo.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Solo ves el árbol y no el bosque.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
No te alabes antes de que acabes.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Bueno es caer para más valer.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.