Un tropezón puede prevenir una caída.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Hombre osado, bien afortunado.
Más ordinario que una monja en guayos.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Si un árbol cae, plantas otro.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Otro gallo le cantara.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Hablar bajo y obrar alto.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
No hay dicha, sino diligencia.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
A la hora mala no ladran los perros
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Chancho limpio nunca engorda.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
La espina saldrá por donde entró.
El avariento nunca está contento.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
El enamorado es el camarada del alma.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
A buen servicio, mal galardón.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
La casa esta donde el corazón.
Ni quito ni pongo rey.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.