Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
No es posible defenderse del aburrimiento
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Nada es barato sin una razón.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Nunca falta un borracho en una vela.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Ser amable es ser invencible.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Suerte, y al toro.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Quien da para recibir no da nada
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
El verano muere siempre ahogado
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
A gran pecado, gran misericordia.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Tropezando se aprende a caminar.
Santo que mea, maldito sea.
La impureza, pesa.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.