En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Pasado mañana, mañana será ayer.
El que nada duda, nada sabe.
En abril, va la vieja a veril.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
El agradecido no olvida el bien recibido.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
No hay mal que por bien no venga.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Odia el pecado y compadece al pecador.
El tiempo lo arregla todo
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Sospechar y temer, enemigos del placer.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Con el amor está el temor
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Se queja más que la llorona.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
No tienes dedos para el piano
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Si no vas a planchar, no arrugues.
No lo hurta, lo hereda.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Los hombres son mejores que su teología