De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Sé osado y serás afortunado.
La flor caída no vuelve a la planta
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El vivo a señas y el tonto a palos.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
El rico nunca está satisfecho.
Barba roja, mucho viento porta.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Como la espada, así la vaina.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Sacar las castañas del fuego.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Cólera de amantes resurgir del amor
El buey ruin pereceando se descuerna.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
La llaga sana, la mala fama mata.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Salir del fuego para caer a las brasas.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.