Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Demasiada amistad genera enfados
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Casa vieja todo es goteras.
El jorobado no ve su joroba
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El ceremonial es el humo de la amistad
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Los celos son el amor propio de la carne
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
El que se enoja pierde.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Peor que pulga en la oreja
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
La prisa es la madre de la imperfección.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
A llorar al cuartito.
El que tiene narices, no manda a oler.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Del favor nace el ingrato.
Agrandado como alpargata de pichi.
Mucho ruido y pozas nueces.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Cada malo tiene su peor.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Otra cosa es con guitarra
Donde no hay celos no hay amor.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Se goza más amando que siendo amado
Las cosas importantes quedan en el cajón.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Como chancho en misa.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.