Año de pitones, año de cabrones.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
No hay mano que pueda para el tiempo
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Quien primero viene, primero tiene.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Lo raro es caro.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Piedra que rueda, no crea moho.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Antes es la obligación que la devoción.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.