No hay sustituto para la experiencia.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Haz el bien y olvídalo.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Con afán ganarás pan.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Amar a todos, confiar en nadie.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Los mejores pilotos están en tierra.
El que está a las duras, está a las maduras.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Trabajo empezado está medio hecho
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
El primer deber del amor es escuchar.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
No se toman truchas a bragas enjutas.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.