Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Ofrecer el oro y el moro.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Para todo perdido, algo agarrado.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
El papel que se rompa él.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Agua, como buey; y el vino, como rey.