Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Enero desaloja las camas
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
A burro muerto, la cebada al rabo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
El que tiene narices, no manda a oler.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Corre más una loca en chanclas.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.