A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Quitar la leña debajo de la caldera.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Enero desaloja las camas
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Todos son unos, muertos y difuntos.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Agua que no has de beber, déjala correr.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
A burro muerto, la cebada al rabo.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Corre más una loca en chanclas.
El que tiene narices, no manda a oler.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.