Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
El ternero recental no teme al tigre.
La manda del bueno no es de perder.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Un perro sabe donde se tira comida.
Los bienes son para remediar los males.
Del que jura, teme la impostura.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
La mentira sale por la punta de la nariz.
Buena vida, padre y madre olvida.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
El amor no hace hervir la olla
El amor no se oxida
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Reza, pero no dejes de remar.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
La venganza es un plato para tomar frío.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.