Ayatola no me toques la pirola.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El que se enoja pierde.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
A medida del santo son las cortinas.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
El que con lobos anda a aullar aprende.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Aceite y vino, bálsamo divino.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Viendo al payaso, soltando la risa.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Vivir es morir lentamente.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Por la boca muere el pez.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.