No muerdas la mano que te da de comer.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
La espina saldrá por donde entró.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Es más seguro ser temido que ser amado
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Después de toda oscuridad hay luz.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Nada creas, sino lo que veas.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Me cayó como patada en la guata.
Sal derramada, quimera armada.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El Rey es poco para su porquero.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Al buen callar, llaman Santo.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
En todas partes se cuecen habas.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso