Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Alabar y callar para medrar.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Ese no es santo de mi devoción.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Palabras de santo, uñas de gato.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Mala olla y buen testamento.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Lo raro es caro.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
El que calla, otorga.
Si vas para volver, no vayas.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
De los muertos no se hable sino bien.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.