De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
A quien habló, Dios le oyó.
La necesidad conduce a Dios.
El hombre propone y Dios dispone.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Amor de dos, amor de Dios.
Confía en lo que ves
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Rogar a Dios por los santos, más no.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Lo que hace Dios es lo mejor.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Ante Dios, todos somos iguales.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Refranes de viejas son sentencias.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Dios consiente, pero no siempre.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
A Dios, lo mejor.
A Dios, llamaron tú.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
El tonto ni de Dios goza.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Írsele a uno el santo al cielo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.