Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Una sola araña cien moscas apaña.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El sueño es hermano de la muerte.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Flaco hombre, mucho come.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
De buena casa, buena brasa.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
No hagas mal y no habrás miedo.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
El que de veras quiere dar, no ofrece.
De una mentira ciento se derivan.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
El que del campo viene, cenar quiere.