La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
La muerte a nadie perdona.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
A burlas, burlas agudas.
La actividad es la mercancía más conveniente
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Ruin amigo no vale un higo.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Sin precio no se han las mujeres.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
Las obras, con las sobras.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Siempre ayuda la verdad.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Juicios tengas, y los ganes.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El que con locura nace, con ella yace.
Llueve sobre mojado.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
A camino largo, paso corto.
Todo hombre tiene su manía.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Agua vertida, mujer parida.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.