El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Por San Blas, el besugo atrás.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
La voz del asno no pasa del tejado.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Más sabe una suegra que las culebras.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
De lo que no sabes, no hables.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Tiene más cuentas que un rosario.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Detenerse después de probar un poco algo.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El papel que se rompa él.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Haber sido cocinero antes que fraile.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
A hijo malo, pan y palo.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
No des consejo a quien no te lo pide.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.