No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
La suerte y la muerte no escogen.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Por unos pierden otros.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
A tal señor, tal honor.
A cada día su pesar y su esperanza.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Maestro, El se puede comer la regla.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Arriba canas y abajo ganas.
Desde torre o azotea, bien se otea.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Años de higos, años de amigos.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.