Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Mala noche y parir hija.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Dádivas quebrantan peñas.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
A un traidor, dos alevosos.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Más vale creerlo que irlo a ver.
En San Antonio todo puerco es bueno.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Hablar con bestias es para molestias.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
El hambre es la mejor salsa
Callemos, que el sordo escucha.
Consejo tardío, consejo baldío.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Alábate pato que mañana te mato.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.