¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Al hombre de rejo, vino recio.
Mas papista que el Papa.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
El pan es freno del vino.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
La vida es grata, a quien bien la acata.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Lo escrito, escrito esta.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
De padres bocois hijos cubetas.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El que apura su vida, apura su muerte.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La muerte nos iguala a todos.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Un ten con ten para todo está bien.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Le dijo la sartén al cazo.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Hablar hasta por los codos.