Acá o allá mira siempre con quien vas.
No compra barato quien no ruega rato.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Hermano mayor padre menor.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Cada uno en su casa es rey.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Cada quien, con su cada cual.
Cuentas claras conservan amistades.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Solo ves el árbol y no el bosque.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
El destino baraja, nosotros jugamos.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El que se brinda se sobra.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.