Nada más que me enderece dijo el jorobado.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
El de las piedras hace pan.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Al asno no pidas lana.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Del reir viene el gemir.
A buena mujer, poco freno basta.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Favores harás, y te arrepentirás.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Viejo es Pedro para cabrero.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
El que se fue a Barranco perdió su banco!
El buen hijo a su casa vuelve.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.