Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Nadie se muere dos veces.
Le quedo como anillo al dedo.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
A palabra necias, oídos sordos.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
No todo lo que pendula cae
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
A burlas, burlas agudas.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
En boca cerrada no entran moscas.
De tal jarro, tal tepalcate.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Antes de que acabes, no te alabes.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Idos y muertos es lo mesmo.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Fue sin querer...queriendo.
Costurera mala, la hebra de a vara.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Araña de día, carta o alegría.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
El hogar del Ingles es su castillo.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
La ruana no es para el primer aguacero