No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
La esperanza es lo último que se pierde.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
A gran seca, gran mojada.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Más peligroso que chocolate crudo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Al loco y al fraile, aire.
De mi maíz ni un grano.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
No tires piedras sobre tu tejado.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Hasta los animales cuidan sus crías.
El triunfo de los crueles es breve
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
A la bota, darla el beso después del queso.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Las obras, con las sobras.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.