No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Las penas no matan, pero rematan.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Años de nones, muchos montones.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Dar antes que amagar.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Muchos Trueno y nada de auga.
Tripas llevan piernas.
El barco de las promesas ya zarpó.
En Abril y Mayo, haz harina para todo el año.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Este se mete como Juan por su casa.
Gran tocado y chico recado.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Domingo sucio, semana puerca.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Dios castiga sin piedra ni palo.
A buen servicio, mal galardón.
El interés es más fuerte que el amor.
El amor es más agresivo que el odio
Muchas gracias por la flor, ya vendre por la maceta.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Buena condición vale más que discreción.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Dar la última mano.