Las cosas se toman según de quien vengan.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Me picó una araña y me até una sábana.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Mañana será otro día.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
A buena barbechera, mejor sementera.
De una mentira ciento se derivan.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Dos cabezas piensan más que una.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
El ojo del amo hace más que sus manos.
La buena lectura, alivia la tristura.
Haces mal, espera otro tal.
Escritura es buena memoria.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Perro que ladra no muerde.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Que la haga el que la deshizo.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.