Nada puede dar quien nada tiene.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Obra acabada, a dios agrada.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Que no llegue la sangre al río.
El vino puro dirá quién es cada cual.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Firma papel y te encadenarás a él.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
El oro legítimo no teme al fuego.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Quien se va, vivo y muerto está.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
A saya blanca, ribete negro.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Corta despacio, que hay poco paño.